Miércoles, 01 de febrero de 2006
No he podido resistir a mi deseo de contaros este “cuento Macabeo”.
Allá por los ochenta y tantos aprobé mi primera oposición para pasar a
formar parte de lo que hoy es el “personal estatutario del SAS” y
comencé a trabajar en un hospital próximo a Sevilla. El hospital llevaba
poco tiempo abierto, por ende, la plantilla era de una media de
edad “estupenda”.., jóvenes, con inquietudes, con ganas de conocer
gente nueva.., con mucho tiempo (la mayoría procedíamos de otras
provincias y vivíamos cerca del hospital entre semana).., era el caldo de
cultivo ideal para que el ambiente dentro y fuera del hospital fuese
cordial.., en palabras de mi compañera AnaQ.., se respiraba “buen
rollito”. Fuera del horario laboral, unos se dedicaban a practicar deporte,
otros seguían con sus estudios y no pocos, “vivían la noche sevillana”
compartiendo este tiempo de ocio con sus nuevos compañeros.
Recuerdo perfectamente que “los mayores”, aquéllos que ya habían
estado trabajando en otros hospitales y tenían un cierto
bagaje “sanitario-laboral”.., nos decían a los pipiolos..: “este ambiente
dura poco, con el paso del tiempo la gente se vicia, cada uno va a lo
suyo y surgen los malos rollos”. Allí no pude comprobar si eso llegó a
suceder porque me vine de traslado para Córdoba, pero lo cierto y
verdad es que di el salto de un Hospital joven, con gente inquieta, con
ganas de hacer y de dejar hacer.., a un hospital “más rodado”,
con gente mayor en edad y menor en deseos de complicarse.
Aquí llevo trabajando y “pululando” desde el año ochenta y tantos y aún
me resisto a pensar que la gente “nueva” que llegue a este hospital con
cierta dosis de inquietud –sea o no joven-, se contagie de la triste
enfermedad que supone la desidia, el desencanto o la desmotivación, la
tensión y la distancia. Creo que fuera del ámbito laboral se viven
distintas situaciones, diferentes sensaciones; resulta mejor punto de
encuentro para empezar a conocer a los compañeros con los que
pasamos todos los días 7 horas codo con codo o a otros con quienes nos
cruzamos por los pasillos y a las que no dirigimos palabra alguna. En las
pocas cosas que hacemos fuera de este Hospital está comprobado.., los
malos rollos tornan en momentos de risas, las relaciones que
mantenemos son más naturales y espontáneas. No os imagináis lo
divertido que resulta por ejemplo ver jugar un partido de fútbol a los
residentes de pediatría contra los de mantenimiento, o a los “bacalaos”
de informática contra los “chicos de investigación”.
Algunos recordarán que hace ya muchos años existió un campeonato de
Fútbol Sala (por ahí andan en el almacén algunas fotos de los Aparicio,
José Alberto, José Luis, Emilio, Toledano, Angel y compañía).., aquél se
lo curró nuestro compa José Antonio Valverde, que fue el alma mater del
campeonato. Desde hace 2 años se juega un torneo de Fútbol 7 y en
esta ocasión, es Agustín el de la cafetería, el “pardillo” encargado de
montar el tinglado (gracias Agustín.., te queremos). Igual que hay gente
que se ha reunido para la práctica de este deporte, también se sabe que
hay gente que fuera del hospital queda para jugar al padel (Rafa
o Miguel), para montar en bici (los Joaquines, Mercedes, Lucas..), para ir
de visitas culturales (Luis, Paco Carmona, Concha..,), para hacer
senderismo (Juan, AnaQ,..), para montar en moto (Eustaquio, José
Alberto, Lola, Mercedes), para practicar taichi, para aprender bailes de
salón, para montar a caballo,.. También se sabe que aquí hay gente que
pinta, que canta en un grupo o en una coral, que es aficionada a la
fotografía, que hace punto de cruz o ganchillo, que viaja por placer… Y si
no, seguro que conocemos al marido o al hijo de alguno de nuestros
compañeros que es un artista de qué se yo que instrumento o de quién
sabe que género literario, …
Pues “jate” por donde he topado con un “grupillo” de esa gente, de gente
convencida de que si empleamos con nuestros compañeros de trabajo
parte de nuestro tiempo de ocio, las vivencias que tengamos fuera sin
duda tienen que contribuir a que este hospital mayor de edad y los
profesionales que por él pululan se desenvuelvan en una ambiente de
menor tensión, más relajado y cordial.., en definitiva a que en este
hospital haya “buen rollito”.
Por: Asociación TRAHOS | El abuelo cebolletas | Comentarios (1) | Referencias (0)